La oftalmología en el México colonial |
Cabe señalar al inicio de este documento que si la época prehispánica de nuestra medicina no se conoce bien, la etapa virreinal tiene igualmente muchísimos espacios oscuros.
Los primeros hospitales
Con la llegada de los religiosos de diferentes órdenes, se fundan hospitales, tanto para gente de origen europeo como para los indígenas; el más significativo para estos últimos fue el Hospital Real de Naturales, de la ciudad de México. De dichos hospitales se sabe que el de San Andrés tenía una sala para la atención de los enfermos de los ojos.
Medicina indígena
Regresando a los inicios de esta etapa, nos encontramos con un choque cultural tremendo, en el que la medicina indígena, por un lado, y la europea, por otro, cooperan con sus conocimientos y generan una nueva medicina, de tipo mestizo. La medicina indígena estaba muy avanzada, y no en vano Hernán Cortés, en una de sus Cartas de Relación, dice al rey español que “no envíe médicos, pues aquí hay y mejores”.
Medicina española
La medicina española era, en gran parte aún, de ideas medievales. Cuando llegan los médicos y los cirujanos españoles a la ya entonces Nueva España se encuentran con que en algunos aspectos los médicos mexicas tenían más conocimientos que ellos. Los médicos europeos eran muy versados en los textos de Hipócrates, Galeno, Avicena, Averroes, Dioscórides, etc. Llegan en oleadas y entre los principales de ellos se encuentran Francisco Bravo, de origen sevillano, autor de la “Opera medicinalia”, primer libro de medicina editado en América; Cristóbal Méndez, Agustín Farfán, Diego Cisneros, Pedro Arias de Benavides, Juan de la Fuente, etc.
Suma y recopilación de Cirugía
En 1578 Alonso López de Hinojosa publica su Suma y Recopilación de Cirugía con un arte para sangrar muy útil y provechosa . Y presenta ideas acerca de la anatomía ocular como éstas:
“Los ojos tienen siete túnicas y tres o cuatro humores. La primera túnica es llamada conjuntiva, es blanca y gruesa, la cual rodea todo el ojo y nace del panículo que cubre el casco que se llama pericráneo; más las otras tres materialmente no son más de tres que por la variedad de los colores se acrecientan los nombres porque por la parte delantera son tres y por la parte detrás son otras tres. La primera túnica nace de la dura mater. De la parte de dentro es dicha secundina y por la parte de fuera úvea que tiene el agujero de la pruña en medio. La tercera nace del nervio óptico, de la parte de dentro es dicha retina y de la parte de fuera, sobre el humor cristalino, es dicha aránea. Y de esta manera son siete túnicas en el ojo divididas formalmente, y no son más de tres según la continuación material de los tres humores. El primero cristalino, situado en el medio del ojo, de color cristal, en el cual se hace la vista. El segundo es vítreo, que es fundado hacia el cerebro que comprende toda la parte detrás. El tercero es el bugíneo que va en la parte delantera. Y el cuarto es el hecho en la región de la pruña, el cual es todo luciente y espiritual” .
López de Hinojosa dice de la oftalmía, de acuerdo con Juan de Vigo, que:
“La oftalmía es enfermedad de la conjuntiva, la cual viene a los ojos por causas primitivas y antecedentes; acontece haber golpe o caer polvo en los ojos, por las cuales causas por poco que sea vienen a accidentarse los ojos. La causa antecedente es el humor que corre de la cabeza y de estos accidentes vienen la virtud de los ojos a enflaquecerse, durar mucho la enfermedad y a criarse nubes en los ojos por la mucha continuación de tiempo que corre allí el humor. Cuando estos accidentes vienen de cólera, siente el enfermo más color y calor. Algunas veces parece que tiene arenillas entre los ojos, y de los mismos ojos se desuellan algunas veces los ángulos con mordicación dentro y aspereza en ellos. Es propiamente enfermedad contagiosa porque con facilidad se pega al otro ojo”.
Texto escrito por el doctor Rolando Neri Vela, tomado del libro Primer Centenario de la Sociedad Mexicana de Oftalmología, coordinado por el doctor Jorge Meyrán García.





